polo ralph lauren argentina outlet Por qu los colombianos leen tan poco

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Para un pa s que sue a con alcanzar la paz, resulta sumamente grave que los espacios que pierden las bibliotecas los est n ganando las cantinas. Mientras que los ndices en la venta de libros disminuyen en todo el territorio nacional y las visitas a las librer as vienen sufriendo fracturas, las

embotelladoras de bebidas alcoh licas han duplicado en los ltimos a os la venta de sus productos. Seg n una nota del 4 de septiembre del 2012 publicada en Portafolio, Bavaria report [ ] durante la reuni n de accionistas, ventas netas consolidadas en el primer semestre del a o por 2,25 billones de pesos, con un aumento de 8,4 % respecto a igual periodo del 2011, cuando totalizaron 2,07 billones de pesos .

Pocos meses antes de que Bavaria diera su parte de victoria, el Centro Regional para el Fomento del Libro en Am rica Latina y el Caribe divulg un informe nada alentador para los escritores del pa s ni mucho menos para el negocio editorial: el 67 % de los colombianos no lee y dos de cada 10 compran 1.6 libros por a o a pesar de que la C mara Colombiana del Libro invierte alrededor de 2.500 millones de pesos para promover e incentivar la lectura, seg n lo expresado por su presidente Enrique Gonz lez Villa. No obstante, para el Ministerio de Cultura la cifra para el presente a o es alentadora, pues pasamos de consumir 1.6 libros al a o a 1.9.

Las razones por las cu les en Colombia no existe el h bito por la lectura, como si se viene dando en pa ses de la regi n como Brasil, Argentina y, en menor proporci n pero con tendencias a la alza, como Chile y Ecuador, son m ltiples y variadas. Algunos estudiosos del tema le atribuyen el fen meno al elevado costo de los libros, que en los ltimos a os se ha disparado ostensiblemente y el salario del colombiano promedio no alcanza siquiera para satisfacer las necesidades que representa la canasta b sica familiar.

La apuesta por el avance de las nuevas forma de comunicaci n ha sido para algunos el palito en la rueda de esta lucha. La masificaci n del computador, como lo asegura el novelista scar Collazos en uno de sus art culos de opini n, en vez de solucionar el problema fue la circunstancia tecnol gica que lo agrav , pues la puesta en escena de programas que corrigen los errores ortogr ficos ha llevado a los estudiantes de hoy a tirar por la ventana la normatividad que regula la escritura. De ah que no tengan idea de d nde empieza ni d nde termina una oraci n, d nde va el punto ni mucho menos la coma o, en el peor de los casos, cu les palabras se les marca la tilde y cu les no.

El internet, sin duda, le dio sus puntadas al problema. Y Wikipedia, al igual muchas otras enciclopedias virtuales y numerosos portales, contribuyeron a crear nuevas aristas de un mal que ha cobrado muchas v ctimas y que hoy se ha constituido en una peste que las universidades del pa s intentan contrarrestar con cursos regulares de formaci n escritural.

Si es cierto que tanto la lectura como la escritura son dos procesos diferentes, tambi n es cierto que ambos conforman ese r o que desembocar en la creaci n de textos, tanto acad micos como literarios. Pero a la falta de herramientas conceptuales y te ricas que les permitan a los estudiantes enfrentar sin temor la hoja en blanco, su instinto de supervivencia, producto de las malas pr cticas acad micas y la viveza ind gena, los ha llevado a cruzar la l nea de la tica sin importarles violar los derechos de autor y entrar en el deshonesto y peligroso terreno del plagio, d ndole vida a la popular corriente del copia y pega .

Para algunos profesores de la Universidad Sergio Arboleda de Bogot , el principal problema que enfrentan los estudiantes que ingresan a las aulas universitarias es la carencia de las competencias ling sticas necesarias para comprender un texto acad mico y reproducirlo, tanto en su aspecto oral como escritural. Para otros, las razones del por qu esto se presenta radica en la baja formaci n y la poca importancia que se le da al problema en la secundaria, pues los docentes en general terminan d ndole m s importancia a lo que se dice y no al c mo se dice.

Para los menos optimistas, el problema es sumamente grave en todos los aspectos de la educaci n superior del pa s, ya que, como se desprende de un informe publicado por el diario El Tiempo, resultado de un estudio realizado por Colciencias y las universidades Javeriana y del Valle, los estudiantes universitarios colombianos no leen bien, escriben mal y comprenden, por supuesto, escasamente lo que leen. Por otro lado, los art culos cient ficos y period sticos, los informes de investigaci n y los textos de literatura no hacen parte de ese abanico de prioridades que deben cristalizar las bases de su formaci n acad mica como futuros profesionales. La conclusi n es aterradora: el 82 % de nuestros estudiantes universitario s lo tienen como lecturas prioritarias los apuntes de clase. Es decir, aquellos que consignan en sus libretas de las distintas asignaturas que reciben.

Particularmente, creo que el problema que presenta la educaci n colombiana en este aspecto es mucho m s complejo y profundo de lo que a simple vista parece. No olvidemos que Colombia es un pa s con una extensa tradici n oral, que a lo largo de estos dos ltimos siglos fue la base de nuestro aprendizaje, que nuestra cultura no tiene sus puntales en la letra impresa sino en la palabra articulada, y que s lo hasta ahora empezamos a salir de ese letargo de analfabetismo que nos ha tenido amarrados a la tradici n de nuestros ancestros. De ah quiz la afirmaci n de Jorge Orlando Melo en su art culo publicado en la revista El Malpensante donde afirma que el 90 % de los colombianos siguen siendo funcionalmente analfabetas .

Lo anterior se da porque mientras [que] en Europa una gran parte de la poblaci n se hab a acostumbrado a usar el libro para educarse, informarse o divertirse, y al llegar los medios audiovisuales pudo conservar buena parte de sus h bitos de lectura, en Colombia la gente se acostumbr a informarse y divertirse mediante el radio o el televisor, sin que se desarrollaran la infraestructura cultural y los h bitos de uso del tiempo libre ligados al libro .

Las reacciones que se produjeron en los medios de comunicaci n y en las redes sociales por la renuncia en el 2011 del profesor Camilo Jim nez de su c tedra de periodismo en la Javeriana, supuestamente porque sus estudiantes no pudieron redactar con eficacia un resumen, abri un profundo debate sobre la ense anza en Colombia y dej claro que las ciencias humanas siguen siendo el patito feo del proceso educativo. Quiz eso explique lo que Jorge Orlando Melo califica, en otras palabras, de alfabetizaci n a medias de nuestros educandos y nos d una respuesta del por qu en el p nsum acad mico dej de ser importante conocer la historia del pa s.

Sencillo. La industria editorial est en crisis con la llegada de los E readers. Yo me compr un Amazon Kindle, un aparato maravilloso con el que leo los libros que me descargo GRATIS de PirateBay y otras fuentes y jam s volv a entrar a una librer a.

Era aberrante entrar a la Librer a Nacional y encontrar los libros que me llamaban la atenci n a $70.000, $80.000 y hasta $100.000. ni hablar de los libros profesionales que no bajan de $200.000.

Hoy uno lee esos libros digitales en E readers y hasta en las tablets convencionales, como las de Apple y las Samsung Galaxy. Las grandes editoriales asumen que la baja en ventas es porque “en Colombia la gente no lee”; sin embargo, muchos de mis amigos son grandes lectores, as como varios de mis familiares, as que no me como ese cuento.

Ahora bien, tambi n conozco a muchos que jam s han abierto un libro, pero con la llegada de fen menos de masas, como esa horrorosa pel cula “Crep s culo” se volvieron lectores empedernidos de la noche a la ma ana y se leyeron todos los libros de esa malhabida serie. lo mismo con “Sin tetas no hay para so” y “Los caballeros las prefieren brutas”.

Iniciado por Isidorito

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Lo q dices es cierto e influye, pero creo q en general estamos viendo a los estudiantes muy facilistas prefiriendo san google a la investigaci n y eso viene desde casa sumado a tecnolog as q cada ves hacen las cosas m s por uno.

Lo de los precios tambi n es determinante. Ac es mas barato una caneca de alg n licor q un libro.

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exacto a decir verdad leo muchos ebooks,,
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y de vez en cuando compro un libro y eso por que me gusta mucho pero de resto,,,,