jersey polo ralph lauren MONTEVIDEO Y SUS CAFES Y BARES

lauren ralph lauren outlet MONTEVIDEO Y SUS CAFES Y BARES

HISTORIAS PARALELAS. MONTEVIDEO Y SUS CAFES Y BARES ()

NACIENDO JUNTOS Todav no hab llegado las primeras familias canarias que habr de constituir el n fundacional de Montevideo, cuando dos de los pobladores venidos desde Buenos Aires Gronardo y Eustache , se asocian para instalar un almac de ramos generales en un rancho de paredes de terr y techo de cueros ubicado pr al Chico en la esquina de las actuales Piedras y Treinta y Tres. El destino no acompa sus proyectos y al morir ambos en sendos accidentes, el local cerr sus puertas, quedando prolija constancia de sus existencias seg inventario que Barrios Pintos ha rescatado del olvido. En figura cuanta cosa pudiera ser vendida, y en especial tres productos de demanda segura: yerba, tabaco y aguardiente .

Cuando en el verano de 1730 Zabala constituye formalmente el primer Cabildo de la ciudad, no tuvo muchas opciones para elegir su sede. Pocos segu siendo entonces sus habitantes y muy precarias sus viviendas, de modo que el rancho que naci como almac fue tambi escenario de acontecimiento tan formal. En ese recinto, ya liberado de mostrador y estanter pero no seguramente de la memoria de su pasado reciente, los cabildantes modestos servidores del Rey y ahora de solar conocido fueron solemnemente investidos de sus cargos. Entre ellos Juan Antonio Artigas, abuelo de Jos

Similares y tendejones se multiplicar de tal modo que cincuenta a despu ser el el primer oficio de la ciudad, proliferaci que llama la atenci de cuanto visitante pasara por estas tierras. Tal el caso de Diego de Alvear, miembro de las partidas encargadas de la fijaci de l entre Espa y Portugal seg el Tratado de 1777, cuando dice: De unas y otras (tiendas y pulper est llena la ciudad. No hay casa donde no se venda algo, causando no peque admiraci que puedan subsistir en pa tan caro y de tan corto n de habitantes Se registraban por ese entonces 171 comercios del ramo, para una poblaci que no llegaba a los 7000 habitantes. Raz ten don Diego para su asombro !!. Y no quedaba ah la cosa, porque seg cuenta P Castellanos en carta a su maestro de lat hacia 1787 hab tambi casas de caf muchos trucos y billares mostrando que el perfil l del negocio estaba bien afirmado.

CONVERSANDO CON VOLTAIRE Mientras Montevideo se poblaba, en Europa se instalaba y cobraba auge un lugar de acceso p donde dos productos importados de lejanas tierras caf y el chocolate , daban lugar a un nuevo escenario y a una pr social en sinton con el esp liberal de Ilustraci transformando en costumbre cotidiana el encontrarse en torno a una peque mesa, cambiar ideas y poner en cuesti todas las cosas, junto a otros contertulios abocados a igual tarea . o a ninguna. Algo sin duda diferente a la de cu popular, ya vieja de siglos, y probablemente complementaria de la moda aristocr de los privados. El todav existente en Par ahora con giro de restor , ten ya m de cincuenta a cuando Voltaire lo frecuentaba como parroquiano dilecto, consumiendo es fama, seguramente exagerada unas 40 tazas por d .

Un fil en un Caf tiene de raro? Simplemente quedaba plantada una semilla que en Espa encontrar tierra propicia y que se desarrollar luego con renovados en ambas orillas del R de la Plata, cuando tambi aqu empezaron a instalarse esas de todas las cosas

A TERTULIAR AL CAF . Apenas entrado el siglo XIX, el mostrador montevideano era ya una instituci consolidada que habr de provocar gran preocupaci a los mandos ingleses, en los meses que dur la ocupaci de la ciudad tomada por asalto en febrero de 1807 , al percibir la firme adhesi de sus tropas a esos ritos vern Uno de esos tentadores mostradores era el Almac hacha en el cruce de San Sebasti y Santo Tom (hoy Buenos Aires y Maciel), santos piadosos que no pudieron evitar el hachazo mortal que diera nombre imperecedero al comercio, que a sigue vivo.

Pero tambi ten por entonces esos lugares de nuevo tipo claramente diferenciados de pulper y afines , frecuentados por se habitualmente asociados en y m o menos exclusivas y de notoria incidencia en la vida cultural y pol de la ciudad. Tal el caso del del Comercio situado pr a la Casa de Comedias y al Fuerte que serv de sede al Gobernador, donde en 1808 se dieron cita los organizadores de las acciones que culminar con la expulsi del Capit Michelena, enviado por Liniers para sustituir a El con la consecuente convocatoria al Cabildo del 21 de setiembre de 1808. Constituida ya la Rep tal vez en sus mesas o en las del cercano de la Alianza llegaron a encontrarse una tarde Barreiro y Monterroso, rememorando los tiempos de la Patria Vieja, cuando ambos llevaban en sus mochilas los originales de los documentos fundacionales de la naci .

Siguieron tiempos duros en tierra purp pero no dejaron de marcar presencia en la ciudad lugares propios de educados contertulios, tanto como otros donde la fama, por motivos muy diversos, estaba lejos de ser puro cuento. Tal el caso del Caf agua sucia pr al Cabildo, o el de bella moza en 18 y Andes. Cabe agregar que tambi las librer de la sol acoger los mismos clientes que frecuentaban los caf de buen tono, pero all con escasa disposici para el gasto. En 1885 fundan el Bamba y cuatro a m tarde Tup Namb nombre original, abreviado luego por Namb y conocido popularmente como Viejo , donde se instala buena parte de la intelectual de la Y no estuvieron solos, porque desde la d del siglo se suman muchos otros, siguiendo el modelo ya consolidado en Buenos Aires por el de la Avenida de Mayo o el en Corrientes al 900, luego llamado de los Inmortales a sugerencia dice de Florencio S infaltable en sus mesas (alternando con las del en Montevideo, en Sarandi y Polic Vieja,
jersey polo ralph lauren MONTEVIDEO Y SUS CAFES Y BARES
basti a su vez de Roberto de las Carreras y su s de incondicionales, secretario incluido). Seg Alejandro Michelena, Gardel ten su mesa reservada en el (sobre la calle Rivadavia) y en el (en la ventana con frente al Sol An aparte, el registro de sus parroquianos vale como relevamiento exhaustivo del ambiente cultural de la y quienes han estudiado el tema, han dejado cumplido testimonio de ello.

Justo homenaje tuvo entonces Francisco San Rom en Vigo y llegado muy joven a estas tierras , cuando al cumplir el sus primeros diez a sus parroquianos le ofrecen una cena en el consagr como rey de los cafeteros Luego Ferrari llevar su imagen al bronce y en las revistas de la alternar con pol y artistas, siempre con su infaltable cafetera.

En el entorno de 1920, esp nuevo que segu en Europa a la primera posguerra, tambi aqu dio sus frutos, acercando el trabajo de artistas, artesanos, arquitectos y hombres de letras. En ese contexto, al impulso de la Escuela de Artes y Oficios Figari intent formar nuestra y en la que se dise y construyeron los revestimientos de madera del y como consecuencia de la consolidaci de los talleres y las artesan que acompa el auge constructivo de la qued conformada una oferta muy calificada y homog que elev el nivel de calidad de cuanta cosa se construy a partir de entonces. De ese modo, al tiempo en que se afirmaba un modelo social integrador y el escenario de vida se iba articulando en adecuada correspondencia, la ciudad ve enriquecidos sus de convivencia democr no s a nivel de los grandes emprendimientos (la Rambla, el Estadio, los parques), sino tambi en la dimensi m de los caf y bares.

Tomando como referencia s un tramo de 18 de Julio, desde la Plaza Independencia a Ejido, el Montevideo consolidado de la segunda posguerra pod mostrar todav activos los viejos bares del 900 (El y el en una punta y el en la otra) y en pleno apogeo los de nueva generaci corrido su centro hacia la plaza Cagancha: el y el con sus palcos de orquesta , los uno bajo el Salvo y otro que parec inmortal , mirando desde sus ventanas la estatua de Livi, como tambi lo hac el y el

LA VUELTA DE TIEMPOS DUROS Todo parec apuntar hacia una consolidaci del desarrollo asentado durante medio siglo, m cuando buena parte del mundo entraba en una d larga de fuerte crecimiento. Pero en esa encrucijada que se abri hacia 1955, tomamos un camino que nos llev donde hoy estamos. A nivel urbano empez un proceso, primero lento y m tarde acelerado, de debilitamiento de los v sociales y afianzamiento de tendencias de segregaci y desarticulaci de un tejido hasta entonces fuertemente integrado (aunque con desigualdades tambi fuertes, conviene precisarlo). Espacios calificados de la ciudad perdieron protagonismo, se vaciaron centrales y las periferias crecieron de modo inorg y a escala metropolitana, con asiento de sectores social y econ cada vez m distanciados de los nuevos renovados sectores residenciales de nivel medio y alto. Un proceso de signo negativo que encontr riguroso correlato en el escenario urbano.

El peque comercio no fue ajeno a ese rumbo imprevisto y sufri como el que m las contingencias de un proceso que por reciente no requiere otras precisiones. Pero a las previsibles dificultades compartidas el del 2002 volvi dram se sum un distanciamiento sin raz fundada respecto a los modelos del pasado. Una visi encandilada por supuestos fulgores , le dio la espalda a una herencia que debi servir, por decir lo menos, como referente de calidad, aportando poco con sus propuestas alternativas y haciendo perder mucho con sustituciones a veces insensatas.

Pero igual desatino se daba a escala de la ciudad, cuando se demol la Pasiva y el Mercado Central, o se promov un plan para la Ciudad Vieja incumplido que s dejaba en pie el Cabildo, la Matriz, el Banco de la Rep y el Mercado del Puerto, sustituyendo las construcciones de las manzanas centrales por un modelo del que s lleg a concretarse el actual edificio Ciudadela. Con muri el y con aquellas demoliciones se perdi el caf y el viejo comenz su azaroso periplo. Curioso paralelismo entre procesos de tan distinta escala: la ciudad perd calidad y se hac menos vivible, y el peque comercio acompa esa tendencia cuesta abajo.

RECOMPONIENDO LA TRAMA Pasaron a dif y con ellos muchas cosas han cambiado, algunas de modo irreversible. El Caf y Bar presencia masculina seg reza la reglamentaci municipal , es ya una figura sin vigencia. De aqu en m los parroquianos ser tanto hombres como mujeres y los de y pico largos alternar con los m j apenas encuentren all un ambiente adecuado. Y ser en el sentido tradicional, pero tambi y asimilar a su vez no pocas cosas del (en definitiva otra house

Habr sin duda que adaptarse para sobrevivir en condiciones cambiantes, pero nada impide atender demandas de nuevo tipo venidas desde la tercera edad, desde el turismo, o de nuevas y complejas relaciones entre la gente. alentando la posibilidad de dialogar con atenci y respeto con lugares que son parte del patrimonio tangible e intangible de nuestra ciudad. Y no con de congelamiento muse ni llevados por un sentimiento nost en uno y otro caso nada har sustentable , sino por la necesidad de afirmar un sentido de pertenencia e identidad, integrando en nuestra vida cotidiana las cosas del pasado que no merecen olvido. Un criterio que lejos de inhibir, alienta la incorporaci de nuevos ambientes tan calificados como aquellos que interesa rescatar y poner en valor (nuevos ambientes que por suerte ya est apareciendo.).

Si ese proceso se consolida y si alg significado tiene el notable paralelismo entre la historia de la ciudad y la de sus caf y bares, la reconstrucci de la trama con un bordado que rescate valores olvidados y los haga revivir en nuevos contextos, junto a nuevos escenarios igualmente calificados ,
jersey polo ralph lauren MONTEVIDEO Y SUS CAFES Y BARES
ser referencia obligada para alentar la esperanza de un futuro mejor para todos.